En septiembre, el vino se transforma en mucho más que un acompañamiento. Entre cuecas, asados y sobremesas extendidas, Chile vive su mes más emblemático, con las Fiestas Patrias y el Día Nacional del Vino (4 de septiembre) como ejes de identidad cultural. En este contexto, el vino no solo marca la pauta de consumo, sino también se proyecta como un producto estratégico con fuerte valor patrimonial, emocional y económico.
“El vino es parte del ADN chileno, y septiembre lo pone en primer plano. Es un mes donde no solo se celebra, también se revaloriza el producto nacional y la conexión emocional que tenemos con nuestras raíces”, comenta Carmen Paz Ravanal, Gerente de Marketing de Viña Ravanal, viña familiar del Valle de Colchagua que hoy vive una etapa de renovación y relanzamiento tras un incendio que afectó parte de sus instalaciones en 2024.
Este año, la industria vitivinícola chilena enfrenta nuevos desafíos: mayor competencia internacional, cambio en los hábitos de consumo y un público que exige experiencias diferenciadoras. Desde ese escenario, propuestas como la de Viña Ravanal, con más de 60 años de tradición familiar, apuestan por vinos premium, prácticas sustentables y un enoturismo más íntimo, creativo y conectado con las nuevas generaciones.
“Estamos viviendo un nuevo capítulo. Y nos emociona que sea justo en septiembre, cuando el vino chileno tiene su momento más potente. Para nosotros, no se trata solo de volver a abrir, sino de proyectar lo que somos con más fuerza y más sentido que nunca”, concluye Ravanal.
Durante este mes de celebraciones, Viña Ravanal invita a disfrutar del vino como parte de nuestra identidad cultural, promoviendo siempre un consumo consciente, moderado y responsable.
Más información en www.vinaravanal.cl o en Instagram: @vinaravanal
