El viaje invisible: cómo la Amazonía «riega» el desierto florido de Atacama

Cuesta imaginarlo, pero es real: la humedad que exhalan los árboles amazónicos puede viajar miles de kilómetros, cruzar la Cordillera de los Andes y terminar convertida en las lluvias que hacen florecer, cada cierto tiempo, uno de los espectáculos naturales más fotografiados de Chile: el desierto florido de Atacama.

Ese es el fenómeno que Natura pone sobre la mesa en el marco de la Semana de la Amazonía, que se extiende del 2 al 15 de septiembre de 2026. La compañía busca correr el velo sobre algo que rara vez pensamos: la selva no es un lugar lejano y ajeno, sino un engranaje que mueve el clima de todo un continente.

Ríos que no se ven, pero se sienten

Cada día, millones de árboles amazónicos liberan vapor de agua al aire. Esa humedad se organiza en corrientes que los científicos bautizaron como «ríos voladores»: verdaderos cauces de agua invisibles que atraviesan Sudamérica de punta a punta. En condiciones excepcionales, una parte de ese vapor logra sortear los Andes y sumarse a las lluvias que despiertan las semillas dormidas del desierto de Atacama, dando paso a la explosión de colores que conocemos como desierto florido.

Es un recordatorio con forma de paisaje: lo que pasa en la Amazonía no se queda en la Amazonía.

De la selva al laboratorio

Pero el aporte de este ecosistema no es solo climático. Desde hace más de 25 años, Natura investiga la biodiversidad amazónica junto a comunidades locales, combinando ciencia, tecnología y saberes tradicionales para transformar esa riqueza natural en productos cosméticos de alto desempeño.

Hoy esa alianza se traduce en cifras concretas: 52 activos amazónicos presentes en 1.000 productos del portafolio de la marca. El corazón de esta apuesta es Natura Ekos, la línea que trabaja directamente con bioactivos de la selva y con las familias que los recolectan de forma responsable. Gracias a ella, se conservan 2,2 millones de hectáreas de bosque y se sostiene el trabajo de más de 10.000 familias recolectoras.

Conservar ya no basta: hay que regenerar

Para Paola Nimo, Gerente de Sustentabilidad de Natura Mercado Sur, el desafío va más allá de proteger lo que ya existe. Se trata de entender que la Amazonía forma parte de una red de sistemas interconectados y de dar un paso hacia la regeneración: restaurar ecosistemas, generar valor real para las comunidades y construir modelos de negocio que devuelvan a la naturaleza más de lo que le quitan.

Así, cada elección de compra se convierte en un pequeño eslabón de una cadena mucho más grande: la que une la savia de un árbol amazónico con el color de un desierto que florece a miles de kilómetros de distancia.

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