Cabarete: el secreto mejor guardado del Caribe

Imagínalo por un segundo: despertar con el susurro del Atlántico, sentir la brisa tibia de la costa norte —en la provincia de Puerto Plata, a solo tres horas en auto desde Santo Domingo— y tener frente a ti un abanico de playas listas para amoldarse a tu estado de ánimo. Aquí, el verde salvaje de las palmeras se funde con un turquesa hipnótico en un lugar donde, sencillamente, el reloj deja de importar.

Para el viajero chileno, Cabarete sigue siendo un secreto a voces, y justo ahí reside su magia. Lejos del cliché del resort masivo, este enclave es más libre, más auténtico y palpita a su propio ritmo. Con sus días dorados y su ambiente relajado, septiembre es la ventana perfecta para abordarlo. La única regla: empezar a soñar (y planear) desde hoy.

Dime cómo eres y te diré qué playa elegir

En Cabarete no existe un solo tipo de día. Aquí la costa cambia de piel según lo que pida tu cuerpo:

Un destino, infinitas formas de enamorarse

Lo fascinante de Cabarete es que no te exige renunciar a nada. Puedes atrapar olas al amanecer, almorzar mariscos frescos a la orilla del mar y perderte en una bahía solitaria para ver caer el sol. Cada jornada es una reinterpretación del paraíso.

A diferencia de otros rincones caribeños, Cabarete es un lujo accesible. Su oferta es tan diversa como sus visitantes: desde hostels con mucho diseño y departamentos frente a la ola, hasta hoteles boutique de alta gama. Su escena gastronómica es variada, local y amigable con el bolsillo, recordando que los mejores placeres —como caminar descalzo al atardecer— son completamente gratis.

¿Por qué septiembre? Es el sweet spot de la temporada: un clima impecable, cero multitudes y tarifas mucho más amables. La clave está en anticiparse para asegurar las mejores opciones de vuelo y alojamiento. Empaca liviano. Cabarete te está esperando.

Salir de la versión móvil